Desde pequeños necesitamos adquirir el aprendizaje de los lenguajes artísticos. La Expresión Corporal, es uno de ellos, es una disciplina artística educativa que busca el desarrollo de un lenguaje expresivo corporal propio.
Como dicen Cabana y Auspitz (s.f); Los docentes y los alumnos van a la escuela “con sus cuerpos”; ocupan determinados espacios, se mueven y se contactan. “El cuerpo habla”, s...
Desde pequeños necesitamos adquirir el aprendizaje de los lenguajes artísticos. La Expresión Corporal, es uno de ellos, es una disciplina artística educativa que busca el desarrollo de un lenguaje expresivo corporal propio.
Como dicen Cabana y Auspitz (s.f); Los docentes y los alumnos van a la escuela “con sus cuerpos”; ocupan determinados espacios, se mueven y se contactan. “El cuerpo habla”, siempre nos expresamos corporalmente, más allá de la intención o voluntad de hacerlo, el cuerpo dice.
A través de la Expresión Corporal no solo aprenden a expresarse mediante el cuerpo sino también a comprender el lenguaje de este.
Desde esta perspectiva es que se introduce la práctica de yoga, como forma de expresión para los/as niños/as de esta edad preescolar (3 a 6 años) El yoga, como disciplina y complemento de la expresión corporal, con objetivos que le son propios, nos invita a poner también el cuerpo en movimiento, combinando la respiración para introducirnos en una práctica consciente de introspección y autoconocimiento, además de los grandes beneficios que trae al nivel de la salud y físico.
El docente será quien plantee estas propuestas; pero para esto es importante que aporte desde su sensibilidad para movilizar la de sus alumnos y así ayudarlos a que sientan y puedan expresar corporalmente lo que sienten. Es importante que esté siempre a disposición, tanto verbal como física siendo muchas veces ejemplo y sostén para los niños.
En las actividades relacionadas al yoga, puede suceder que no todos/as los niños/as se sientan cómodos desde un comienzo para expresarse, por esto es importante el rol del docente y respetar los tiempos de cada niño/a, sin dejarlo de lado. Buscará, de a poco, estimular en ellos el gusto y el placer por la práctica, mediante cuentos, canciones, mudras, mantras y juegos que los inviten a realizar las diferentes asanas (posiciones de yoga) desde una perspectiva lúdica.
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