Me crucé con Georgina por suerte en un momento en el que yo estaba al límite, pero justo antes de explotar, y aún así no se debe esperar a ese punto. Igual que en cualquier otra situación tangible, como cuando te duele una rodilla o un diente, acudes al profesional correspondiente, cuando se trata de una gestión de una situación o emoción también recomiendo se acuda a una persona, en este caso un coach o acompañante, para que te ayude a encontrar las soluciones y hacerte cargo de estas emociones.
Recomiendo firmemente a Georgina para ello. Crea el tiempo y el espacio para que el cliente se sienta a gusto para ir “andando” (en mi caso virtualmente), cuestionando, canalizando y entendiendo. Es curioso que a veces baste con tan solo unas preguntas bien planteadas por parte de una persona externa para ver algo que siempre ha estado delante de ti, para encontrar las herramientas.
Me ha ayudado mucho y espero que, con su luz, vitalidad y escucha, pueda acompañar y guiar a muchas más person